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Mejores cursos de retoque fotográfico profesional para marcas locales

Mejores cursos de retoque fotográfico profesional para marcas locales
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La luz del sol bajo en Cuenca tiene algo que no he encontrado en otros lados; entra por mi ventana y se posa sobre las etiquetas de café que acabo de ilustrar para una clienta de San Joaquín. El problema es que, cuando intento capturar esa calidez con la Fujifilm X-T20 que me prestaron, el resultado en pantalla se ve triste, casi lavado. Siento que los colores que dibujé con tanto cuidado se mueren en el sensor, y es ahí cuando me doy cuenta de que la ilustración y la fotografía comparten una verdad incómoda: si no sabes manejar las áreas planas y el contraste, el mensaje se pierde.

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¿Por qué las marcas locales no necesitan retoque de revista de moda?

Lo que me pasó hace unos meses es que me obsesioné con que mis fotos de producto parecieran de una valla publicitaria en Quito. Tomé un curso que hablaba de separación de frecuencias y retoque de piel de porcelana, y lo abandoné a la primera semana. ¿Para qué quiero yo que un frasco de miel de abeja de Paute parezca renderizado por una computadora? Para las marcas locales con las que trabajo, el retoque excesivo es el beso de la muerte. Si la foto se ve demasiado artificial, la gente deja de confiar en que el producto es artesanal.

He aprendido que el retoque para nosotros, los que trabajamos con el negocio de la esquina o la tienda de diseño de la zona, se trata de rescatar la textura. Es como cuando paso el tiralíneas sobre un boceto a lápiz: no estoy inventando la forma, solo la estoy definiendo para que el ojo sepa dónde mirar. Mi vieja X-T20 tiene un sensor de 24.3 megapíxeles que captura muchísima información, pero si no sé qué hacer con ese archivo en la computadora, es como tener un lienzo de lino carísimo y pintar con acuarelas escolares.

Cámara Fujifilm X-T20 junto a etiquetas de café ilustradas a mano en un escritorio.

Mi rutina de domingo: té de cedrón y Lightroom

Pantalla de laptop mostrando edición de fotos con histograma y manos de mujer trabajando.
Productos locales como café y miel bajo luz natural listos para ser fotografiados.
Manos sosteniendo un celular que muestra una fotografía de producto profesionalmente editada.
Espacio de trabajo acogedor con lámpara de escritorio, cámara y notas sobre fotografía RAW.

Mis domingos son sagrados. Pongo a hervir el agua, saco el cedrón del huerto de mi vecina y me siento frente a la laptop. Durante el último feriado, me dediqué a entender por fin el flujo de trabajo en RAW. Es increíble cómo un archivo que parece oscuro y sin vida puede recuperar todas las sombras y las luces si sabes mover los tiradores adecuados. Para alguien que viene del mundo de la ilustración, entender el histograma fue como aprender a equilibrar los pesos visuales en una composición: si todo está a la izquierda, mi dibujo está

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