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Cómo dominar la fotografía de retrato con luz natural sin equipo caro

Cómo dominar la fotografía de retrato con luz natural sin equipo caro
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Eran las cinco de la tarde de un domingo de lluvia en Cuenca cuando pausé el video del curso por tercera vez. Me quedé mirando el retrato que le había hecho a mi vecina la semana anterior: se veía plano, como uno de esos bocetos rápidos que hago en una servilleta cuando el cliente no tiene presupuesto para más. Tenía la luz de los Andes entrando por mi ventana, pero la foto no tenía alma. Ahí estaba yo, con la Fujifilm X-T20 que todavía me presta una clienta y mi lente de 35mm que terminé de pagar a plazos hace poco, sintiendo que me faltaba un camión de luces profesionales para que mis fotos dejaran de parecer 'fotos de aficionada'.

Antes de que nos metamos en faena, te cuento algo importante: en este rincón, los cursos que te menciono tienen un enlace de afiliada de Hotmart. Eso significa que si decides inscribirte en alguno, Hotmart me deja una comisión por la recomendación — y a ti el precio no te sube ni un centavo. Solo hablo de cursos que yo misma he pagado con mi trabajo de ilustración o que he masticado durante semanas en mis tardes de domingo. Si un curso promete milagros por dos pesos, prefiero que leas mi opinión honesta antes de sacar la tarjeta.

El mito de la billetera llena y el lente de 35mm

Lo primero que aprendí en estos meses, entre taza y taza de té de cedrón, es que el equipo no es el que hace el retrato, sino cómo entiendes lo que tienes en la mano. Yo uso un distancia focal de 35mm. Como mi cámara tiene un sensor APS-C, hay que aplicar un factor de recorte de 1.5x. Eso significa que, en la práctica, estoy disparando con un equivalente a 52.5mm. En el mundo de la ilustración, eso es como usar el lápiz que más se parece a lo que ven tus ojos: ni muy ancho para que se deforme la cara, ni muy largo para que parezca que estoy espiando desde la otra cuadra.

Mi lente tiene una apertura máxima de f/2.0. Al principio, yo pensaba que para hacer esos fondos borrosos que parecen mantequilla necesitaba un lente de mil dólares. Pero durante las mañanas nubladas de marzo, probando lo que enseñaban en el curso De cero a CRACK en Fotografía, me di cuenta de que si separas a la persona un par de metros de la pared, ese f/2.0 ya hace magia. No necesitas más si sabes dónde pararte.

Primer plano de un lente de 35mm y notas sobre el factor de recorte en un sensor APS-C.

Por qué la hora dorada está sobrevalorada en la sierra

Aquí es donde me voy a poner un poco contreras. Todo el mundo en Instagram te dice que solo tomes fotos en la 'hora dorada', justo cuando el sol se va a esconder. Pero en Cuenca, esa luz dura lo que dura un suspiro antes de que se nuble o se haga de noche. En una tarde de finales de mayo, me cansé de esperar el atardecer perfecto y decidí probar algo que leí en un módulo que casi salto: el sol directo del mediodía.

Olvídate de la luz suave por un momento. Fotografiar retratos bajo el sol directo ofrece un contraste dramático que, para alguien que viene del dibujo, es una delicia. Es como trabajar con tinta china y áreas planas en lugar de solo acuarelas difusas. Ese sol fuerte define la mandíbula y crea sombras marcadas que le dan carácter a la cara. Si aprendes a dominar ese contraste, los días nublados te van a parecer un juego de niños. El secreto no es evitar el sol, sino aprender a dirigir la nariz de tu modelo hacia él para que las sombras no ensucien los ojos.

El experimento del cartón pluma de diez centavos

Hace un par de meses, mientras terminaba el módulo de luz natural, me sentí un poco frustrada. Veía esos equipos con paraguas gigantes y reflectores de marca y sentí esa pequeña punzada de envidia que te da cuando comparas tu escritorio humilde con los estudios de otros. Pero luego recordé que soy ilustradora y que en mi taller siempre sobran pedazos de cartón pluma blanco que uso para el packaging.

Agarré un pedazo de cartón blanco de unos 50 centímetros y le pedí a un amigo que lo sostuviera cerca de la cara de mi modelo, del lado opuesto a la ventana. El aroma cítrico del cedrón caliente todavía estaba en el aire cuando vi el resultado en la pantalla de la Fuji. Ese pedazo de basura reciclada estaba rebotando la luz justo donde la sombra era demasiado oscura. No necesité un flash de trescientos dólares; necesité entender que la luz se puede moldear como si fuera plastilina.

Uso de un cartón pluma blanco como reflector casero para suavizar sombras en un retrato.

Decisiones con la cartera sobre la mesa

Si estás empezando, no cometas el error de comprar accesorios antes de comprar conocimiento. Yo he pasado por varios cursos en Hotmart. Abandoné dos en la primera semana porque los instructores hablaban de física de la luz como si estuviéramos en la universidad y nunca sacaban la cámara. Por eso, si me preguntas por dónde empezar a gastar esos ahorros que tanto nos cuesta juntar a las que trabajamos por encargo, mi pick es sin duda De cero a CRACK. Es completo, va al grano y no asume que tienes un estudio profesional en casa.

Si el presupuesto está realmente ajustado —casi como cuando toca pagar el internet y el arriendo la misma semana—, tienes la opción de Fotografía Profesional. Es más asequible y te da las bases para dejar de disparar en automático, aunque no profundiza tanto en el alma del retrato como el primero.

El ruido mental que desaparece tras el visor

A mis treinta y dos años, descubrí que mirar por el visor de la cámara me quita el ruido de la cabeza. Es igual a cuando estoy trazando una identidad visual y todo lo demás desaparece. No me autodefino como fotógrafa porque la palabra todavía me queda grande, pero ahora, cuando tomo un retrato, ya no es al azar.

Recuerdo que hace poco logré un enfoque perfecto en los ojos de una clienta de la tienda de cerámica para la que trabajo. Ella no quería fotos de estudio, quería algo que se sintiera real. Usé la luz del mediodía entrando por el patio, mi lente viejo y lo que aprendí sobre dirección de luz. Cuando vio la foto, me dijo que nunca se había visto tan ella misma. En ese momento, la envidia por los equipos caros de Instagram desapareció por completo.

Laptop con curso de fotografía de Hotmart y luz solar directa sobre la mesa de trabajo.

Si quieres empezar a ver tus fotos con la misma intención con la que un artista traza una línea, te recomiendo que te des una vuelta por los mejores cursos de fotografía online para ilustradores y creativos visuales que he ido recopilando. Al final del día, lo que importa es que cuando te sientes en tu mesa de trabajo un domingo por la tarde, sientas que tienes el control de lo que capturas.

No necesitas una fortuna, solo un poco de té de cedrón, paciencia para repetir los módulos y las ganas de mirar el mundo con otros ojos. Si estás lista para dar el salto y dejar de pelearte con la luz, dale una mirada a este curso que cambió mi forma de ver los domingos. Nos vemos en el próximo café virtual entre comadres.

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