
Eran las cinco de una tarde de domingo aquà en Cuenca y el vapor de mi té de cedrón me empañaba el visor de la Fujifilm X-T20. Estaba tratando de capturar la textura de una caja de jabones artesanales para una clienta de la zona âuna de esas identidades visuales que suelo dibujar en servilletasâ pero la foto no salÃa. Se veÃa plana, triste, como si le faltara el alma que yo sà le ponÃa a mis ilustraciones. En ese momento, con la cámara prestada y mis dudas, entendà que tener 'ojo' para el dibujo no bastaba para dominar esos 24.3 megapÃxeles que tenÃa entre manos.
Aviso antes de que sigas: en esta bitácora de aprendizaje, los cursos que te menciono están enlazados con un código de afiliada de Hotmart. Si decides inscribirte en alguno, Hotmart me deja una pequeña comisión por la recomendación ây a ti el precio no te sube ni un centavoâ. Por aquà solo vas a leer sobre cursos que yo misma pagué con lo que gano rotulando packaging y que he masticado durante semanas. Si un curso promete milagros en dos dÃas, prefiero que te ahorres la plata y te compres un buen set de pinceles.
Del 'dibujo' al sensor: El choque con la realidad técnica
Llevo tres años con este cuerpo de cámara que me pasó una clienta y un lente fijo de 35mm que terminé de pagar a plazos hace poco. Como ilustradora, yo entiendo de lÃneas, de áreas planas y de equilibrio visual, pero la fotografÃa me hablaba en un idioma que me sonaba a fÃsica de secundaria. Me refugiaba en el pensamiento de 'solo soy una ilustradora con una cámara prestada'; lo usaba como un escudo contra el miedo de intentar ser buena en esto y fallar.
A finales de noviembre pasado, me cansé de ese escudo. Estaba harta de que mis fotos de producto dependieran de si el sol de la sierra querÃa colaborar o no. SabÃa que necesitaba estructura. No un tutorial suelto en YouTube, sino un camino que me llevara de ser la que 'aprieta el botón' a ser alguien que toma decisiones. Asà fue como llegué a plantearme seriamente qué significa pasar de aficionada a experta sin tener que irme a estudiar a una academia formal en Quito o Guayaquil.

La decisión de invertir (con la cartera sobre la mesa)
Para quienes vivimos del freelance en ciudades pequeñas, cada dólar se siente. Invertir en un curso profesional no es algo que se tome a la ligera. Buscaba algo que me explicara el triángulo de exposición âesa relación entre ISO, apertura y velocidadâ sin que pareciera un manual de ingenierÃa. QuerÃa entender por qué mi 35mm, que en mi sensor APS-C se comporta como un 50mm por el factor de recorte de 1.5x, a veces me deformaba los bordes de los empaques si me acercaba demasiado.
Me decidà por De cero a CRACK en FotografÃa. Lo que me convenció no fueron las luces de neón de la publicidad, sino la garantÃa de satisfacción de 7 dÃas que ofrece Hotmart. Pensé: 'Si en la primera semana veo que el instructor solo habla de cámaras de diez mil dólares que no puedo pagar, pido el reembolso y aquà no ha pasado nada'. Pero lo que encontré fue una metodologÃa que se sentÃa como charlar con alguien que ya pasó por mis mismos errores.
Si estás en ese punto donde no sabes si tu equipo es suficiente, te recomiendo leer mi nota sobre qué cámara comprar para fotografÃa de producto si eres ilustrador. Te servirá para darte cuenta de que, muchas veces, lo que te falta es técnica, no más megapÃxeles.

El momento del 'clic': De encontrar la luz a controlarla
Hubo un domingo de otoño, a mitad del curso, donde todo cambió. Estaba en el módulo de luz natural. Siempre habÃa pensado que mi trabajo era 'encontrar' un rincón iluminado en mi estudio. El curso me enseñó que mi trabajo era 'controlar' esa luz, aunque fuera con un pedazo de cartón espuma blanco de la papelerÃa de la esquina. Sentir el clic táctil del dial de compensación de exposición bajo mi pulgar, mientras el olor del cedrón llenaba el cuarto, empezó a sentirse natural.
Aprendà a disparar en formato RAW. Antes me daba pavor porque los archivos pesaban mucho y me obligaban a pasar por un proceso de revelado que no entendÃa. Pero entender que el RAW guarda toda la información que el sensor de mi X-T20 captura âtoda esa riqueza de sombras que antes se perdÃa en un JPEGâ fue como pasar de dibujar con un solo lápiz a tener toda la caja de 72 colores de Prismacolor.
Esa transición me recordó mucho a los mejores cursos de fotografÃa online para creativos que he tomado antes: la clave no está en la herramienta, sino en cómo traduces lo que tienes en la cabeza a algo que los demás puedan ver.

Mi secreto de aficionada: Menos equipo, más intención
Aquà es donde me pongo un poco terca. Muchos cursos profesionales te dicen que necesitas flashes de estudio, trÃpodes de carbono y tres lentes diferentes. Yo creo firmemente que limitar deliberadamente tu equipo te obliga a ser mejor. Solo tengo mi 35mm fijo. No hace zoom. Si quiero un plano más cerrado, tengo que mover mi cuerpo, tengo que caminar, tengo que agacharme. Eso me ha enseñado más sobre composición que cualquier curso teórico de tres meses.
Cuando solo tienes una herramienta, dejas de preocuparte por cuál usar y empiezas a fijarte en cómo la luz golpea el objeto. Es la misma lógica que aplico cuando diseño un logo: si no funciona en blanco y negro, no lo arreglarás con degradados. En la fotografÃa, si la composición no funciona con un solo lente, no la vas a salvar con un teleobjetivo caro.
Si sientes que tu presupuesto es muy ajustado, hay opciones como FotografÃa Profesional, que es una alternativa más asequible y te da las bases necesarias para dejar de disparar en automático sin que te cueste lo que una mensualidad de internet aquà en Cuenca.

Reflexiones después de ocho meses de estudio
Han pasado varios meses desde que empecé este camino de domingo en domingo. He terminado cuatro cursos completos, abandoné dos en la primera semana porque el instructor era demasiado aburrido, y de uno de retoque solo vi la parte de gestión de color porque el resto no aplicaba a mi estilo minimalista. TodavÃa no me presento como 'fotógrafa' cuando voy a las tiendas a entregar mis diseños, pero cuando entrego las fotos de packaging, ya no escucho 'está bonita', sino 'parece de revista'.
Ese 'ruido' que tenÃa en la cabeza, esa inseguridad de no saber qué estaba haciendo cuando movÃa los diales, ha desaparecido. Ahora hay una certeza técnica que me permite jugar. Si estás dudando, mi consejo es que elijas un camino estructurado. No pierdas tiempo saltando de video en video. Revisa estos consejos para elegir cursos en Hotmart sin gastar demasiado y lánzate.

Al final del dÃa, lo que importa es que cuando mires por el visor, sepas exactamente qué va a pasar cuando aprietes el botón. Ya sea que busques el curso más completo como De cero a CRACK en FotografÃa o algo más puntual para tus redes, el paso de aficionado a experto empieza el dÃa que decides que tu visión merece ser respaldada por una buena técnica. Yo seguiré aquÃ, con mi té de cedrón y mi Fujifilm prestada, descubriendo que la luz de Cuenca siempre tiene algo nuevo que enseñarme.